La Rioja Alavesa es mucho más que vino. Es un paisaje de viñedos infinitos, bodegas de arquitectura vanguardista, pueblos medievales y cocina de producto elevada al máximo nivel. Recorrerla en bicicleta, a ritmo pausado, es la mejor forma de entender su esencia.
La Rioja Alavesa desde la bici: un paisaje de viñedos
La Rioja Alavesa, encajonada entre la Sierra de Cantabria y el río Ebro, es uno de los territorios más fotogénicos de toda España en otoño, cuando las cepas se tiñen de rojo y amarillo bajo una luz dorada que parece pintada. Recorrerla en bicicleta, por carreteras secundarias con tráfico mínimo, permite descubrir a ritmo humano la sucesión de bodegas, ermitas románicas, pueblos amurallados y miradores sobre el Ebro que la caracterizan. Es un territorio hecho a medida para el cicloturismo pausado y gastronómico.
Bodegas, pintxos y paradas imprescindibles
La ruta clásica entre Laguardia y Elciego, pasando por Samaniego, Villabuena y Labastida, suma unos 40 km de distancia total con desniveles muy suaves, perfectos para una jornada tranquila. En el camino, bodegas como Marqués de Riscal (con su icónico edificio de Frank Gehry) o Ysios (de Santiago Calatrava) justifican paradas que combinan arquitectura, vino y gastronomía de primer nivel. Los menús de mediodía en los restaurantes de Laguardia, con su cococha de bacalao y sus carnes a la brasa, son imprescindibles.
La Orbea Gravel Rioja Alavesa: pedalear y celebrar
BeRoutes ha desarrollado una experiencia cicloturística especial vinculada al evento Orbea Gravel Rioja Alavesa, que combina la inscripción al evento con alojamiento en el Hotel Silken Villa de Laguardia 4* y actividades culturales y gastronómicas. Es una forma inmejorable de vivir la Rioja Alavesa a fondo, mezclando el espíritu competitivo del gravel con el placer de una copa de Rioja bien merecida al atardecer. El evento recorre 54 o 102 km por las mejores pistas de la comarca.
Cuándo ir y cómo llegar
La mejor época para el cicloturismo en la Rioja Alavesa es la vendimia (septiembre-octubre), cuando el paisaje alcanza sus colores más espectaculares y las bodegas están en plena actividad. La primavera (abril-mayo) es también excelente, con los viñedos brotando y el ambiente festivo de Semana Santa. Vitoria-Gasteiz, a menos de 50 km, es el punto de acceso más cómodo en tren desde Madrid o Bilbao, con conexiones frecuentes y posibilidad de llevar la bicicleta en los servicios regionales.
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